domingo 1 de noviembre de 2009

CORRUPCIÓN - PSICOLOGÍA FORENSE: SOBRE LAS CAUSAS DE LA CONDUCTA CRIMINAL - Angie Vázquez

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Algunas causas biológicas:-


La Doctora Madeline Román


Plantea que el crimen es un problema de la estructura social. El estado criminaliza los actos de la población con una lamentable tendencia a hacerlo en mayor proporción con los sectores en pobreza. Las definiciones del delito son instrumentos normativos que favorecen a los controles e intereses de las clases dominantes. Cree que los gobiernos han usado estrategias de corte mecanicistas en el manejo de la criminalidad, que en vez de prevenir lo que muchas veces hacen es estereotipar aún más las comunidades pobres. (ejemplos: los proyectos comunales) Denuncia Román que la única respuesta ha sido aumentar el sistema de control represivo (más cárceles, más delitos, etc) en vez de bajar y prevenir la conducta y sus causas. De otra parte, señala que el sistema de justicia criminal ha sido demasiando complejo, grande, lento, inoperante y hasta injusto en sus sistemas de manejo y aplicación de castigos. La Dra. Román cree que la presencia de un estado asistencial, la desmoralización de la gente, la falta de una distribución apropiada de los recursos contribuyen a perpetuar la hostilidad, los conflictos y la desigualdad que en algunos individuos puede provocar conducta antisocial como la única vía de salida.

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Dr. Ryan


Cree que existe una tradición de "culpabilizar a la víctima", que consiste en atribuir responsabilidades a la pobreza y/o las minorías raciales y nacionales, sin plantearse un análisis ni alternativas de cambios sobre las condiciones que crearon las mismas. Cree que la política gubernamental de ofrecer justicia como un favor humanitario ( estado benefactor) y no como un derecho humano ha contribuido a cargar negativamente la justicia social. Critica que la función de los profesionales se ha limitado a la de identificar la víctima como ofensor y no la de prevenir las situaciones/ condiciones que estimulan el conflicto. La culpabilización de la víctima tiende a afectar doblemente a los individuos en condiciones de pobreza, ignorando la violencia institucional y confinándola falsamente a solo ciertos sectores.

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Prof. Ruth Silva de Bonilla


Considera que parte del problema de la criminalidad es que muestra una tendencia de dejar fuera de su definición los crímenes de los poderosos. La población clase media y pobre ve como pasan impunes delitos cometidos por gente en clases económicas altas, como las medidas punitivas son más severas con el pobre y demasiado laxas con el rico, y esta desigualdad en la administración y aplicación de las leyes crea descontento y hostilidad. En estas posturas reseñadas hasta aquí existe un elemento común: los/as autores/as piensan que el delito ocurre porque la sociedad permite, mantiene o fomenta ciertas condiciones de desigualdad al acceso o garantía de satisfacciones mínimas básicas entre los individuos que componen la sociedad, y permite y legitima, de esta forma, la carencia de recursos, dejándoles a estos individuos la posibilidad de optar por estrategias ilegales para conseguir la satisfacción de sus necesidades. Otras posturas culpabilizan a patrones y actitudes modernos como el consumerismo. El antropólogo social puertorriqueño, Dr. Seda Bonilla, plantea que los valores han sido sustituidos -de aquellos del bien común y del crecimiento del ser por aquellos que tienen que ver con lo que se tiene materialmente-. Es su planteamiento que hemos cambiado la cultura del ser por la cultura del tener. Este cambio ha hecho que la obtención de valores materiales se convierta en una meta superior a otras como la honradez, la sencillez, la humildad, entre otras.

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Angie Vázquez
Psicóloga Clínica, M.S.
Catedrática Asociada Departamento de Psicología
Universidad Interamericana de Puerto Rico



viernes 30 de octubre de 2009

Taberna del litoral - Aguinaldo Fonseca

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Una lucecilla distante

Y un farol escupiendo luz

En la negra cara de la noche.


Todo es salado y nostálgico.


Vientos con olas en las costas

Hacen temblar la taberna

Que es un navío encallado.


Amor intenso y brutal

Entra navajas abiertas

Y el abandono de

De una ramera entre los brazos.


Andan en el aire desesperaciones

En densas volutas de humo.


Botellas, vasos, botellas

-Ay la sed del marinero...

Tatuajes picando la piel

Gritan el dolor y la braveza

De las aventuras en los puertos.


Gente de todas las razas,

Gente sin patria y sin nombre

-Apenas gente de mar.


Con voz de sal y de viento

Y barcos en los líquidos ojos.


Entran el Tedio y la Nostalgia

Mordiendo viejas cachimbas...

Entran y salen después

Llevando, a tumbos, un borracho.


Barajas, mesas y bancos,

Botellas, vasos, botellas

Y la cara del tabernero

Instiga a viejas revueltas.


¡Y todo lleno de vicios,

Y todo lleno de sueño

Y todo lleno de mar!

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De Poetas Africanos Contemporáneos.

Selección y Prólogo: David Fernández.

Traducción de este poema: Manuel Cabrera.

EDICIONES JÚCAR, 1975.



domingo 18 de octubre de 2009

Instrumental forense

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lunes 3 de agosto de 2009

fragmento

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-¡Entonces llega el gordo, ya os digo, a falta de seis o siete segundos de acabarse el tiempo, y tras un programa de puta pena, porque realmente aquello era un rebote mortal, uno de esos que el cerebrito hijo de perra que va arrasando en cabeza pasa al más débil para acabar de rematarlo, para darle la estocada, y así regocijarse de su magnificencia, le dice el presentador Contiene la u: tropo que consiste en extender, restringir, o alterar, de algún modo la significación de las palabras..., e interrumpe el gordo Sinécdoque!
-¡¿Qué cojones es una sinécdoque?! –soltó Beach desde la otra punta.
-¡Yo qué coño sé –dijo Tomi encogiéndose de hombros tirado sobre la silla-. Nadie sabe qué cojones es una sinécdoque. Ni siquiera sabe nadie qué coño es un tropo, ése es el tema, que aquel tipo con cara de perro borracho, aquel cabronazo que había estado en Babia hora y media, lo clavó y sin llegar a oír la definición entera, y ni siquiera es que le hubieran preguntado lo mismo al anterior y hubiera fallado, no, nada de eso, fue una pregunta cabrona nueva adrede, la más cabrona diría yo! ¡Un puto millón de bote!
-¡Guau! -Carana liaba en silencio.
Duver le brindaba fuego a Beach. Jamiel miraba a Tomi con devoción y los ojos bien abiertos, y Ralf con la jarra ante los labios y la mandíbula desencajada. Jimi dio un respingo:
-¡¿Millón?! ¡¿Millón por una puta palabra?!
-¡Hay que joderse! –Ralf movía la cabeza como lamentándose.
-¡¿Qué cojones hacemos aquí, por qué no estamos leyendo diccionarios y presentándonos a concursos?! –Duver chupaba del cuello de la botella.
-¡¿Eres estúpido?! –respondió Jamiel. Duver le miró mosqueado
-El caso es que a mí me sonaba el fulano ese, lo veía ahí, con esas ropas cutres recién estrenadas, rodeado de aquella escenografía rancia llena de sirenas naranjas cegándolo todo, y kilos y kilos de confeti, y aquel rótulo inmenso en la pantalla parpadeando que ponía 1.000.000 libre de impuestos, y me bastaba con eliminar ese contexto para darme cuenta de que el gordo ganador me resultaba cercano –Tomi proseguía sin tanta excitación, pero con ritmo.
-¿En serio? –Jimi le miraba entrecerrando un ojo- ¡Os diré una cosa, si alguna vez estoy en medio de, por ejemplo, una entrega, y alguien pronunciara sinécdoque, le dispararía sin dudarlo!
-Ya sabemos todos que dispararías, Jimi... –contestó Carana poniéndole caras con el porro apagado en la boca.
-Pero, ¿le conocías o no? –Beach intrigado.
-Sí, ¿le conocías, Tomi? –Jimi se unió.
-No, jamás he conseguido situarlo, pero nunca me podré olvidar de él, del maldito gordo que ganó un millón por decir sinécdoque.
-¡Que se jodan los empollones! –Ralf alzó la jarra.
-¡Sí, que se jodan! –expresó el grupo brindando.
-¿Tú no sabes qué son una sinécdoque o un tropo, Carana? –preguntó Ralf.
-Apuesto a que lo estudié –dijo convencida-, pero apuesto más aún a que lo he olvidado... debería repasarlo –y se hizo risas.
-¡Ésa es mi chica! –dijo Jimi.
Ralf levantó el brazo haciéndole un gesto a Daniel a lo lejos, a través de las cristaleras. Cuando Daniel le miró, Ralf hizo un rápido recuento de los presentes, y levantó las dos manos abiertas con tres dedos recogidos. Luego dijo:
-¿Dónde está Ruls?
-¿No es aquél que está metiéndole mano a la tía esa en aquella tumbona? –bromeó Beach.
-¿Gratis? No, no es él –Jamiel.
-Ruls ha ido al puerto a hacer varias consultas –respondió Tomi-, dijo que volvería pronto.
Daniel llegó con la bandeja atestada, despejó las mesas según reponía, y se dirigió a ellos.
-Señores, mi turno acaba, les rogaría abonasen lo consumido hasta ahora. A esta ronda invita la casa.
-¡Vamos chicos, soltad los billetes y aplaudid a Daniel! –dijo Duver.
Así lo hicieron. Daniel se quedó varios minutos charlando con ellos. Se despidió dándoles las buenas noches y las gracias. Empezaron a escucharse sirenas, a lo lejos, pero cada vez menos lejos. Todos miraron para el mismo lado, entonces pasó un Opel Kadet negro a toda velocidad, gracias a la leve pendiente del jardín lo vieron perfectamente por encima del muro mediano que separaba la hierba del asfalto. Una vez lo perdieron de vista escucharon chirridos, frenazos y cláxones, y el motor aquel que no paraba de rugir. Par de segundos y apareció el coche patrulla, como un cometa púrpura, azul y naranja, igual de rápido o más que el fugitivo. El sonido era realmente ensordecedor. Se miraron entre ellos. Todos habían dado un respingo, Tomi, Duver y Beach, mantenía sus manos sobre las culatas. Jimi ya había desenfundado y mantenía la pistola bajo la mesa. Ralf preguntó ¿No era ese el coche de Suko?; sacó el teléfono móvil. Carana se levantó: Jami.; Jamiel también se levantó, y fue con ella.

lunes 15 de junio de 2009

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Vine aquí para empeñar la poesía
en el boliche que abre día y noche
a espaldas del polígono del muelle.
No podría concretar cuánto me dieron, pero era bien poco.
Llegué dispuesto incluso a aceptar nada,
fue lo que les dije a todos al marcharme, pero era mentira.
Vine aquí creyendo en todo lo contrario
de toda la mitad de lo que había vivido.
Y aquí viví lo peor. Aquí vi todo aquello.
Aquí vi cómo la violaban,
y me entraron cien ganas a mí también, pero no lo hice,
aún sabiendo que no sería nunca un crimen,
aún sabiendo que nunca nadie la reclamaría,
aún con lo cerdo que soy.
No lo hice por amor.
Por amor a no sé qué.

Yo sólo buscaba algo a cambio, eso es todo.
Ellos la violaron.

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miércoles 29 de abril de 2009

plan de ataque

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El día en que fui consciente de todo el dinero que había gastado en mi vida en amar a más de una mujer, tomé una decisión de importancia directamente proporcional al saldo resaltado en el informe. Fundé mi empresa fabricante de discos de vinilo.
--El sector era lo de menos. Teníamos ideas, teníamos contactos, teníamos las armas. Sólo nos faltaba un nombre legal para poder anunciarnos y un número de identificación fiscal con el que facturar. Ya estaba bien de tanta mediocridad y sin sentido. Hasta el puto Bill Gates tenía más pasta que yo.
--Nuestra vida debía volverse mejor.
--Empezaríamos por renegociar el precio/unidad de la munición.

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martes 21 de abril de 2009

cajitas de madera

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Íbamos siempre dos, los dos, si era para pillar más de cuarto y mitad. Nunca en coche, moto, o autobús. Cuarenta minutos a la ida y apenas treinta para la vuelta. Lloviendo si llovía. De noche por descontado. Al llegar a casa, si había que hacer particiones, para tal o para cual, se hacían. El resto lo apalancábamos en botes metálicos o cajitas de madera. Nunca tuvimos ningún problema. En su isla o en la mía hubiera sido diferente: atravesar la ciudad, entrar y salir del polígono como si nada; ni más ni menos complicado; muy distinto.
Lo hacíamos así porque era más barato. Y porque está prohibido.




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