-
Una lucecilla distante
Y un farol escupiendo luz
En la negra cara de la noche.
Todo es salado y nostálgico.
Vientos con olas en las costas
Hacen temblar la taberna
Que es un navío encallado.
Amor intenso y brutal
Entra navajas abiertas
Y el abandono de
De una ramera entre los brazos.
Andan en el aire desesperaciones
En densas volutas de humo.
Botellas, vasos, botellas
-Ay la sed del marinero...
Tatuajes picando la piel
Gritan el dolor y la braveza
De las aventuras en los puertos.
Gente de todas las razas,
Gente sin patria y sin nombre
-Apenas gente de mar.
Con voz de sal y de viento
Y barcos en los líquidos ojos.
Entran el Tedio y la Nostalgia
Mordiendo viejas cachimbas...
Entran y salen después
Llevando, a tumbos, un borracho.
Barajas, mesas y bancos,
Botellas, vasos, botellas
Y la cara del tabernero
Instiga a viejas revueltas.
¡Y todo lleno de vicios,
Y todo lleno de sueño
Y todo lleno de mar!
-
-
-
De Poetas Africanos Contemporáneos.
Selección y Prólogo: David Fernández.
Traducción de este poema: Manuel Cabrera.
EDICIONES JÚCAR, 1975.
