domingo, 1 de noviembre de 2009

CORRUPCIÓN - PSICOLOGÍA FORENSE: SOBRE LAS CAUSAS DE LA CONDUCTA CRIMINAL - Angie Vázquez

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Algunas causas biológicas:-


La Doctora Madeline Román


Plantea que el crimen es un problema de la estructura social. El estado criminaliza los actos de la población con una lamentable tendencia a hacerlo en mayor proporción con los sectores en pobreza. Las definiciones del delito son instrumentos normativos que favorecen a los controles e intereses de las clases dominantes. Cree que los gobiernos han usado estrategias de corte mecanicistas en el manejo de la criminalidad, que en vez de prevenir lo que muchas veces hacen es estereotipar aún más las comunidades pobres. (ejemplos: los proyectos comunales) Denuncia Román que la única respuesta ha sido aumentar el sistema de control represivo (más cárceles, más delitos, etc) en vez de bajar y prevenir la conducta y sus causas. De otra parte, señala que el sistema de justicia criminal ha sido demasiando complejo, grande, lento, inoperante y hasta injusto en sus sistemas de manejo y aplicación de castigos. La Dra. Román cree que la presencia de un estado asistencial, la desmoralización de la gente, la falta de una distribución apropiada de los recursos contribuyen a perpetuar la hostilidad, los conflictos y la desigualdad que en algunos individuos puede provocar conducta antisocial como la única vía de salida.

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Dr. Ryan


Cree que existe una tradición de "culpabilizar a la víctima", que consiste en atribuir responsabilidades a la pobreza y/o las minorías raciales y nacionales, sin plantearse un análisis ni alternativas de cambios sobre las condiciones que crearon las mismas. Cree que la política gubernamental de ofrecer justicia como un favor humanitario ( estado benefactor) y no como un derecho humano ha contribuido a cargar negativamente la justicia social. Critica que la función de los profesionales se ha limitado a la de identificar la víctima como ofensor y no la de prevenir las situaciones/ condiciones que estimulan el conflicto. La culpabilización de la víctima tiende a afectar doblemente a los individuos en condiciones de pobreza, ignorando la violencia institucional y confinándola falsamente a solo ciertos sectores.

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Prof. Ruth Silva de Bonilla


Considera que parte del problema de la criminalidad es que muestra una tendencia de dejar fuera de su definición los crímenes de los poderosos. La población clase media y pobre ve como pasan impunes delitos cometidos por gente en clases económicas altas, como las medidas punitivas son más severas con el pobre y demasiado laxas con el rico, y esta desigualdad en la administración y aplicación de las leyes crea descontento y hostilidad. En estas posturas reseñadas hasta aquí existe un elemento común: los/as autores/as piensan que el delito ocurre porque la sociedad permite, mantiene o fomenta ciertas condiciones de desigualdad al acceso o garantía de satisfacciones mínimas básicas entre los individuos que componen la sociedad, y permite y legitima, de esta forma, la carencia de recursos, dejándoles a estos individuos la posibilidad de optar por estrategias ilegales para conseguir la satisfacción de sus necesidades. Otras posturas culpabilizan a patrones y actitudes modernos como el consumerismo. El antropólogo social puertorriqueño, Dr. Seda Bonilla, plantea que los valores han sido sustituidos -de aquellos del bien común y del crecimiento del ser por aquellos que tienen que ver con lo que se tiene materialmente-. Es su planteamiento que hemos cambiado la cultura del ser por la cultura del tener. Este cambio ha hecho que la obtención de valores materiales se convierta en una meta superior a otras como la honradez, la sencillez, la humildad, entre otras.

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Angie Vázquez
Psicóloga Clínica, M.S.
Catedrática Asociada Departamento de Psicología
Universidad Interamericana de Puerto Rico



viernes, 30 de octubre de 2009

Taberna del litoral - Aguinaldo Fonseca

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Una lucecilla distante

Y un farol escupiendo luz

En la negra cara de la noche.


Todo es salado y nostálgico.


Vientos con olas en las costas

Hacen temblar la taberna

Que es un navío encallado.


Amor intenso y brutal

Entra navajas abiertas

Y el abandono de

De una ramera entre los brazos.


Andan en el aire desesperaciones

En densas volutas de humo.


Botellas, vasos, botellas

-Ay la sed del marinero...

Tatuajes picando la piel

Gritan el dolor y la braveza

De las aventuras en los puertos.


Gente de todas las razas,

Gente sin patria y sin nombre

-Apenas gente de mar.


Con voz de sal y de viento

Y barcos en los líquidos ojos.


Entran el Tedio y la Nostalgia

Mordiendo viejas cachimbas...

Entran y salen después

Llevando, a tumbos, un borracho.


Barajas, mesas y bancos,

Botellas, vasos, botellas

Y la cara del tabernero

Instiga a viejas revueltas.


¡Y todo lleno de vicios,

Y todo lleno de sueño

Y todo lleno de mar!

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De Poetas Africanos Contemporáneos.

Selección y Prólogo: David Fernández.

Traducción de este poema: Manuel Cabrera.

EDICIONES JÚCAR, 1975.



domingo, 18 de octubre de 2009

lunes, 3 de agosto de 2009

fragmento

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-¡Entonces llega el gordo, ya os digo, a falta de seis o siete segundos de acabarse el tiempo, y tras un programa de puta pena, porque realmente aquello era un rebote mortal, uno de esos que el cerebrito hijo de perra que va arrasando en cabeza pasa al más débil para acabar de rematarlo, para darle la estocada, y así regocijarse de su magnificencia, le dice el presentador Contiene la u: tropo que consiste en extender, restringir, o alterar, de algún modo la significación de las palabras..., e interrumpe el gordo Sinécdoque!
-¡¿Qué cojones es una sinécdoque?! –soltó Beach desde la otra punta.
-¡Yo qué coño sé –dijo Tomi encogiéndose de hombros tirado sobre la silla-. Nadie sabe qué cojones es una sinécdoque. Ni siquiera sabe nadie qué coño es un tropo, ése es el tema, que aquel tipo con cara de perro borracho, aquel cabronazo que había estado en Babia hora y media, lo clavó y sin llegar a oír la definición entera, y ni siquiera es que le hubieran preguntado lo mismo al anterior y hubiera fallado, no, nada de eso, fue una pregunta cabrona nueva adrede, la más cabrona diría yo! ¡Un puto millón de bote!
-¡Guau! -Carana liaba en silencio.
Duver le brindaba fuego a Beach. Jamiel miraba a Tomi con devoción y los ojos bien abiertos, y Ralf con la jarra ante los labios y la mandíbula desencajada. Jimi dio un respingo:
-¡¿Millón?! ¡¿Millón por una puta palabra?!
-¡Hay que joderse! –Ralf movía la cabeza como lamentándose.
-¡¿Qué cojones hacemos aquí, por qué no estamos leyendo diccionarios y presentándonos a concursos?! –Duver chupaba del cuello de la botella.
-¡¿Eres estúpido?! –respondió Jamiel. Duver le miró mosqueado
-El caso es que a mí me sonaba el fulano ese, lo veía ahí, con esas ropas cutres recién estrenadas, rodeado de aquella escenografía rancia llena de sirenas naranjas cegándolo todo, y kilos y kilos de confeti, y aquel rótulo inmenso en la pantalla parpadeando que ponía 1.000.000 libre de impuestos, y me bastaba con eliminar ese contexto para darme cuenta de que el gordo ganador me resultaba cercano –Tomi proseguía sin tanta excitación, pero con ritmo.
-¿En serio? –Jimi le miraba entrecerrando un ojo- ¡Os diré una cosa, si alguna vez estoy en medio de, por ejemplo, una entrega, y alguien pronunciara sinécdoque, le dispararía sin dudarlo!
-Ya sabemos todos que dispararías, Jimi... –contestó Carana poniéndole caras con el porro apagado en la boca.
-Pero, ¿le conocías o no? –Beach intrigado.
-Sí, ¿le conocías, Tomi? –Jimi se unió.
-No, jamás he conseguido situarlo, pero nunca me podré olvidar de él, del maldito gordo que ganó un millón por decir sinécdoque.
-¡Que se jodan los empollones! –Ralf alzó la jarra.
-¡Sí, que se jodan! –expresó el grupo brindando.
-¿Tú no sabes qué son una sinécdoque o un tropo, Carana? –preguntó Ralf.
-Apuesto a que lo estudié –dijo convencida-, pero apuesto más aún a que lo he olvidado... debería repasarlo –y se hizo risas.
-¡Ésa es mi chica! –dijo Jimi.
Ralf levantó el brazo haciéndole un gesto a Daniel a lo lejos, a través de las cristaleras. Cuando Daniel le miró, Ralf hizo un rápido recuento de los presentes, y levantó las dos manos abiertas con tres dedos recogidos. Luego dijo:
-¿Dónde está Ruls?
-¿No es aquél que está metiéndole mano a la tía esa en aquella tumbona? –bromeó Beach.
-¿Gratis? No, no es él –Jamiel.
-Ruls ha ido al puerto a hacer varias consultas –respondió Tomi-, dijo que volvería pronto.
Daniel llegó con la bandeja atestada, despejó las mesas según reponía, y se dirigió a ellos.
-Señores, mi turno acaba, les rogaría abonasen lo consumido hasta ahora. A esta ronda invita la casa.
-¡Vamos chicos, soltad los billetes y aplaudid a Daniel! –dijo Duver.
Así lo hicieron. Daniel se quedó varios minutos charlando con ellos. Se despidió dándoles las buenas noches y las gracias. Empezaron a escucharse sirenas, a lo lejos, pero cada vez menos lejos. Todos miraron para el mismo lado, entonces pasó un Opel Kadet negro a toda velocidad, gracias a la leve pendiente del jardín lo vieron perfectamente por encima del muro mediano que separaba la hierba del asfalto. Una vez lo perdieron de vista escucharon chirridos, frenazos y cláxones, y el motor aquel que no paraba de rugir. Par de segundos y apareció el coche patrulla, como un cometa púrpura, azul y naranja, igual de rápido o más que el fugitivo. El sonido era realmente ensordecedor. Se miraron entre ellos. Todos habían dado un respingo, Tomi, Duver y Beach, mantenía sus manos sobre las culatas. Jimi ya había desenfundado y mantenía la pistola bajo la mesa. Ralf preguntó ¿No era ese el coche de Suko?; sacó el teléfono móvil. Carana se levantó: Jami.; Jamiel también se levantó, y fue con ella.

lunes, 15 de junio de 2009

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Vine aquí para empeñar la poesía
en el boliche que abre día y noche
a espaldas del polígono del muelle.
No podría concretar cuánto me dieron, pero era bien poco.
Llegué dispuesto incluso a aceptar nada,
fue lo que les dije a todos al marcharme, pero era mentira.
Vine aquí creyendo en todo lo contrario
de toda la mitad de lo que había vivido.
Y aquí viví lo peor. Aquí vi todo aquello.
Aquí vi cómo la violaban,
y me entraron cien ganas a mí también, pero no lo hice,
aún sabiendo que no sería nunca un crimen,
aún sabiendo que nunca nadie la reclamaría,
aún con lo cerdo que soy.
No lo hice por amor.
Por amor a no sé qué.

Yo sólo buscaba algo a cambio, eso es todo.
Ellos la violaron.

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miércoles, 29 de abril de 2009

plan de ataque

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El día en que fui consciente de todo el dinero que había gastado en mi vida en amar a más de una mujer, tomé una decisión de importancia directamente proporcional al saldo resaltado en el informe. Fundé mi empresa fabricante de discos de vinilo.
--El sector era lo de menos. Teníamos ideas, teníamos contactos, teníamos las armas. Sólo nos faltaba un nombre legal para poder anunciarnos y un número de identificación fiscal con el que facturar. Ya estaba bien de tanta mediocridad y sin sentido. Hasta el puto Bill Gates tenía más pasta que yo.
--Nuestra vida debía volverse mejor.
--Empezaríamos por renegociar el precio/unidad de la munición.

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martes, 21 de abril de 2009

cajitas de madera

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Íbamos siempre dos, los dos, si era para pillar más de cuarto y mitad. Nunca en coche, moto, o autobús. Cuarenta minutos a la ida y apenas treinta para la vuelta. Lloviendo si llovía. De noche por descontado. Al llegar a casa, si había que hacer particiones, para tal o para cual, se hacían. El resto lo apalancábamos en botes metálicos o cajitas de madera. Nunca tuvimos ningún problema. En su isla o en la mía hubiera sido diferente: atravesar la ciudad, entrar y salir del polígono como si nada; ni más ni menos complicado; muy distinto.
Lo hacíamos así porque era más barato. Y porque está prohibido.




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viernes, 3 de abril de 2009

Rainbow Falls

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Hoy he soñado que me hacías una funda para la pistola.
La he acariciado junto a mí en la cama, entre el polvo
de mis legañas y mi oración para que vuelvas.
Ya sé nena que fue un error, pero ese error es mi trabajo.
Entiendo que no lo comprendas cuando te toca de cerca,
pero ya sabes que de no haber sido yo hubiera sido Joan,
Tom, o Jack, y ellos carecen de tacto en estos casos.
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Hoy he llorado más de lo que un hombre debe llorar.
Al volver al piso franco tras varios cobros complicados
no he podido más, se me ha venido el mundo encima
al ver tus viejas postales en el espejo del recibidor.
He bajado las persianas y me he tendido en el sillón.
La balacera de ahí afuera sonaba como tus besos,
el ulular del desagüe era igual que tu voz,
el zumbido eléctrico, las sirenas... todo.
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Esta noche tengo una escolta y apenas puedo caminar,
estoy bien jodido del guirigay de esta mañana,
soy como un muñeco de trapo en un armario de anzuelos.
O me hago viejo o creo que cada cosa empieza a afectarme,
mi vida se mezcla, esto ya no es para mí, los chicos lo notan.
¡Maldigo esa puta entrega de mercancía en Honolulú!
Si quisieras decirme dónde estás iría, no me importa nada,
iría y seguiría amándote, y si tú aún me amas me salvaría.
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Dicen que la esperanza es lo último que se pierde,
aunque debe ser lo penúltimo, porque luego va la vida.
En mi caso no sé si es así, quizás perdí la vida al empezar,
quizás la esperanza murió cuando nací, o, no lo sé...
Ignoro la verdad y no me importa ni me interesa.
Sólo quiero terminar, desaparecer de este lobby inútil
de balas e inmundicia, inútil porque sin tu amor ya no hay
bien que hacer ni que se haga; sólo quiero que esto acabe,
trincar la pasta, que pillen el jaco, que no disparen,
y ni un combinado más en esta hamaca sudada.
Sólo quiero abandonar esta América política.
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Cierro los ojos y sigues ahí, desnuda entre la espuma
en la bañera de aquel hotel de provincias frente al mar.
Cierro lo ojos y vuelves ahí, con medias y sin bragas
lamiendo la Beretta sobre la mesa llena de rayas y cojines.
Luego ese dolor de saber que tu dolor es porque yo
taché de la lista negra el nombre de tu amiguita,
¿me creerás antes del fin de la eternidad si te digo
que por primera vez me dio miedo un disparo?
¿Me creerás si me arrepiento, si lo hice por su bien?
También la quería a mi modo, también me ponía.
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Las Cataratas del Arco Iris caen borrachas, tranquilas.
Te he comprado lehuas, esas flores rojas brillantes
como dos heridas en un traje blanco y nuevo,
esas flores con las que se hacen los collares típicos,
creo que llamados leis, que ojalá no se secaran.
A lo lejos puedo ver el casco gris del Catania,
pronto vendrá el capo, lo demás, lo siguiente.
Seguiré despachando telegramas a diario a cada
domicilio del que exista constancia en tu ciudad,
tengo a mi gente trabajando exclusivamente en ello,
tengo en ello mi dinero las veinticuatro horas del día.
Di algo cuando sea pero pronto, cualquier cosa,
una nota desde donde estés, un insulto, un susurro,
una amenaza... cualquier cosa... por favor, zorrita,
nunca supe tanto de mí mismo, no puedo más,
empiezo a dudar de mi calibre, reventaré,
no puedo soportar ni otro solo segundo
que tu cuerpo sea del color del azufre hawaiano.
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miércoles, 11 de marzo de 2009

Justine o las desdichas de la virtud - Marqués de Sade

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-Esos no son más que embelecos que pronto darán contigo en el hospital, hija mía –dijo la Dubois frunciendo el ceño-. Créeme, deja de pensar en la justicia divina y en sus castigos y recompensas futuros. Todas esas estupideces sólo sirven para que nos muramos de hambre. Mira, Teresa, la dureza de los ricos justifica la mala conducta de los pobres. Que su bolsa se abra para nuestras necesidades, que la humanidad entre en sus corazones y las virtudes podrán establecerse en el nuestro. Pero mientras nuestro infortunio, nuestra paciencia para soportarlo y nuestra buena fe nos esclavicen, sólo conseguiremos encadenarnos más, nuestros crímenes serán suyos y seríamos bien ingenuos en negarnos a cometerlos, si pueden aliviar el yugo con que nos agobia su crueldad. La naturaleza nos ha hecho nacer a todos iguales, hijita: si el destino se complace en modificar este primer plan de las leyes generales, a nosotros nos toca corregir sus caprichos y reparar, con nuestra astucia, las usurpaciones del más fuerte. Me hace gracia cuando oigo a esas personas adineradas, esos aristócratas, esos curas, predicarnos la virtud. ¡Resulta muy difícil ser tentado de robar cuando se tiene tres veces más de lo necesario para vivir; muy incómodo imaginar jamás el asesinato cuando se está rodeado exclusivamente de aduladores o de esclavos para los que la voluntad del amo es la ley: es, en verdad, penoso ser temperado y sobrio cuando se tienen todos los días a disposición los más suculentos manjares: no será muy costoso ser sincero, cuando no se tiene ningún interés en mentir!... Pero nosotros, Teresa, nosotros a quienes esa despiadada Providencia que has tenido la locura de convertir en tu ídolo ha condenado a reptar en la humillación como la serpiente en la hierba, nosotros a quienes sólo se mira con desprecio porque somos pobres, a quienes se tiraniza porque somos débiles, nosotros que solamente podemos aplacar nuestra sed con hiel y que no encontramos más que espinas en nuestro camino, pretendes que renunciemos al crimen cuando es lo único que nos abre las puertas de la vida, nos mantiene en ella, en ella nos conserva y nos impide perderla. Quieres que, perpetuamente sometidos y humillados mientras que esa clase que nos domina tiene de su lado todos los favores de la Fortuna, nosotros nos contentemos con la pena, el abatimiento y el dolor, con las necesidades, las lágrimas, los golpes y el cadalso. No, no, Teresa, no. O esa Providencia que adoras sólo está hecha para que la despreciemos o no son esos sus designios. Conócela mejor, hija mía, y convéncete de que, puesto que nos coloca en una situación en la que el mal se nos hace necesario y nos ofrece al mismo tiempo la posibilidad de ejercerlo, es que ese mal sirve a sus leyes tanto como el bien y que gana tanto con uno como con otro. El estado en que nos ha creado es el de la igualdad. Quien lo trastorna no es más culpable que quien intenta restablecerlo. Ambos actúan de acuerdo con los instintos recibidos, así que ambos deben seguirlos y disfrutar.
Debo confesaros que si alguna vez algo llegó a confundirme fueron los embaucamientos de esta hábil mujer, pero una voz más fuerte que ella combatía sus sofismas en mi corazón. Esta fue la vencedora y declaré a la Dubois que nunca me dejaría corromper.
-Esta bien –me respondió ella-; haz de ti lo que quieras, te abandono a tu mala estrella. Pero si te dejas prender, cosa que parece inevitable por la fatalidad que salva infaliblemente al crimen sacrificando a la virtud, acuérdate al menos de que no debes hablar de nosotros.
Mientras que razonábamos así, los cuatro compañeros de la Dubois bebían con el cazador y como el vino inspira al alma del malhechor nuevos crímenes y le hace olvidar los antiguos, aquellos bandidos, en cuanto se enteraron de mi decisión, resolvieron cobrarse en mí por haberme salvado, ya que no habían conseguido convertirme en su cómplice. Su falta de principios, sus costumbres, el oscuro antro en que nos encontrábamos, la seguridad en la que creían encontrarse, todo les animó. Se levantaron de la mesa, sostuvieron un conciliábulo, consultaron a la Dubois, movimientos de amenazador misterio que me hicieron estremecer de horror, y el resultado fue oír la orden de disponerme inmediatamente a satisfacer los deseos de cada uno de los cuatro por las buenas o a la fuerza. Si me avenía por las buenas, cada uno me daría un escudo para que me fuese a donde quisiera. Se les obligaba a emplear la violencia, el resultado sería el mismo, pero para guardar mejor el secreto, me apuñalarían después de haberse satisfecho el último y me enterrarían bajo un árbol.
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Justine o las desdichas de la virtud,
Marqués de Sade, (Donatien Alphonse François).
S.A. de Promoción y Ediciones [resto de página ilegible]

lunes, 9 de marzo de 2009

Criminología y Sociedad - Pedro R. David

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DEL APRENDIZAJE DEL DELITO
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Hay un punto de partida común a las teorías sociológicas sobre el problema de la conducta criminosa de los menores, si es que hay tales o se acepta tal denominación. El punto de origen común puede encontrarse en Edwin Henry Sutherland, que fue profesor de la Universidad de
Indiana. Su preocupación central fue la de buscar una alternativa a las teorías psicológicas de la criminalidad; por una rara coincidencia, Sutherland se interesaba —además de la sociología— en el Derecho Penal, y por ello nació su teoría de la Asociación Diferencial, tratando de explicar de un modo sociológico la internalización de pautas delictivas.

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Desde luego, toda teoría no es omnicomprensiva, si no que está restringida a un número de presupuestos, restringida a un número de hechos, restringida a un número o a una clase o categoría determinada de fenómenos. La teoría de Sutherland sostenía, en síntesis, que:
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Primero: La conducta criminal es producto del aprendizaje.
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Segundo: La conducta criminal es aprendida en interacción a través de un proceso de comunicación.
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Tercero: La parte fundamental de aprendizaje de la conducta criminal ocurre dentro de grupos de personal intimidad, o sea, la familia, grupos de amigos íntimos, etc.
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Cuarto: Cuando la conducta criminal se aprende, la transmisión incluye:
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a) técnicas de ejecución del delito, las que son a veces muy complicadas y otras muy simples;
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b) una dirección específica en motivaciones, actitudes, racionalizaciones y deseos. Fíjense lo importante que es esto, la transmisión incluye no solamente las técnicas de ejecución, sino las motivaciones, racionalizaciones y actitudes específicas.
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Sutherland usaba como base de su enseñanza al personaje que describe en su obra "El ladrón profesional", que narraba cómo —en los subterráneos de New York— se encargaba de despojar a la gente de sus billeteras, sin sentir conmiseración por sus víctimas, ya que creía castigar
la estupidez, pues en una sociedad tan avanzada, donde se trabaja con cheques y cartas de crédito, no es posible que todavía la gente lleve dinero en el bolsillo. De forma tal que es la víctima la que crea las condiciones de su propia victimización, según el ladrón. Este tipo de razonamiento, en ese tiempo, me parecía que podría ser sólo una actitud individual. Investigaciones propias y ajenas, mostraron que cada tipo de acción criminosa incluye un tipo de racionalización, de motivación o de justificación por la que el actor criminoso se despoja de responsabilidad. [...]

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Criminología y Sociedad,
Pedro R. David,
Pensamiento Jurídico Editora, Buenos Aires, 1.979.

jueves, 29 de enero de 2009

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Quiero que te quede claro que el reñidero
donde vamos a enfrentarnos mide dos por dos nomás,
quiero que visiones la silueta de tiza que quedó del viejo
en el trascorral cuando les balees, que recuerdes
con quién durmió tu chamaca la noche del decomiso,
que lances tus puños con el mismo peso de la corrupción
de esos re putos armados y oficialistas, que grites, que sepas
que nadie va a chingarnos desde esta noche en Mazatlán.
Quiero que notes que notan que notas lo grande que eres,
quiero que les hagas arrepentirse antes de estar muertos,
quiero que vomites todo ese plomo a traición sobre sus vientres,
todo ese fuego, todo ese luto contra todos sus descendientes.
Quiero que acabemos con esto a la vez que con sus vidas,
que revienten sea o no solución,
que recuentes las cruces de Sinaloa.
Y luego, que ames.
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miércoles, 7 de enero de 2009

La Novela Negra - Javier Coma

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"
El ensayista y crítico catalán Javier Coma, autor de Los comics, un arte del siglo XX y Del gato Félix al gato Fritz, firmó ejemplares en Madrid, en la librería Totem Comics Shop, de su último libro, La novela negra editado por El Viejo Topo, una visión histórica de la narrativa policiaca norteamericana, con análisis específicos de los autores más conocidos del género. En el mismo acto, el periodista y escritor Jorge Martínez Reverte, autor de la novela Demasiado para Gálvez, comentó el contenido del libro, que en Barcelona fue presentado por el escritor Manuel Vázquez Montalbán.
El libro lleva como subtítulo «Historia de la aplicación del realismo crítico a la novela policíaca norteamericana». En sus capítulos recorre las distintas etapas históricas durante el presente siglo, en sus vertientes literarias y sociales, con estudios de la obra de Dashiell Hammett, William Riley Burnett, James Cain, Horace McCoy, Don Tracy, Jim Thompson, Raymond Chandler, Ross Macdonald, David Goodis, William McGivern, Chester Himes y Donald Wstlake. El libro se completa con anexos de seudonimografía, cronología, mitología, filmografía y bibliografía.Javier Coma (Barcelona, 1939) declara que el género de la novela negra rompe con la novela puramente de intriga o de enigma tradicional. «Lo importante de la novela negra no es que el lector descubra al culpable, sino el propio concepto de novela de primera línea, realista y crítica, aplicada al fenómeno del crimen a partir de los años veinte».
Para delimitar este género literario, de amplia repercusión popular en sus lectores, Javier Coma ofrece unas notas para construir una definición: el género abarca, cronológicamente, desde el año 1920; tiene su centro geográfico en Estados Unidos, el tema que trata es el hecho del crimen y estéticamente es una aproximación literaria, distinta de la para literatura de la novela policíaca.
«La literatura negra norteamericana», señala Javier Coma, «como otras manifestaciones típicamente americanas, el jazz y el comic, sería más apreciada si la hubieran difundido los servicios culturales de Estados Unidos, cosa que no ha ocurrido por su carga de crítica ideológica de la sociedad norteamericana, y no la han podido utilizar como propaganda cultural. Hay que recordar que durante la «caza de brujas» de McCarthy se frenó la difusión de estos autores.
La vinculación del género a Estados Unidos está muy clara para el autor de La novela negra. «Norteamérica ha tenido una prohibición, donde aparecen los gangsters; una depresión, con el surgimiento de los delincuentes rurales; una posguerra, con "caza de brujas, los fenómenos raciales, una serie de acontecimientos muy vinculados a la influencia del crimen, no sólo de sangre, en el desarrollo social. La literatura negra empieza a ser una crónica de una actualidad vigente, con una fuerza y un poder muy superior a fenómenos paralelos en Europa. En las últimas décadas predomina "el delirio del orden". Con la guerra de Vietnam, el auge del problema racial y la institucionalización de la mafia, el americano medio ha llegado a un desencanto absoluto sobre la fuerza y la moralidad oficial de su propio país, y en la novela negra la sátira ha sustituido a la epopeya de antes».
Javier Coma opina que la novela negra prefiere los hechos al pensamiento. «En los años veinte, surge con el dominio de la imagen, cine y comics, en la cultura de masas. Desde Hammett, funciona por imágenes, diálogos y una descripción muy objetiva de lo que pasa. Con el cine se produce un fenómeno de ósmosis, ya que los primeros novelistas negros fueron contratados por Hollywood por la importancia que daban a los hechos y a los diálogos. La relación mítica aparece al interpretar el actor Humphrey Bogart cuatro películas basadas en novelas: El halcón maltés, (Hammett), El sueño eterno (Chandler), El último refugio (Burnett) y, Senda tenebrosa (Goodis)».
Respecto a la posibilidad de una novela negra creada por escritores españoles, Javier Coma declara que «la fuerte autocrítica social y política y la violencia de expresión literaria inherentes a la novela negra americana, no encuentra en España las circunstancias políticas para poder expresarse libremente.
En un reciente informe sobre la novela negra, publicado en la revista El Viejo Topo, doce especialistas españoles seleccionaron a los clásicos del género y sus novelas, entre los que figuraban Chandler (El largo adiós); Hammett (Cosecha Cosecha roja y El halcón maltés); Cain (El cartero llama dos veces); Macdonald (El hombre enterrado); McCoy (Luces de Hollywood); Thompson (1.280 almas); Goodis (Disparen sobre el pianista) y Chase (El secuestro de miss Blandish)
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La Novela Negra, Javier Coma/
Ediciones 2001 S.A. El Viejo Topo.