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El día en que fui consciente de todo el dinero que había gastado en mi vida en amar a más de una mujer, tomé una decisión de importancia directamente proporcional al saldo resaltado en el informe. Fundé mi empresa fabricante de discos de vinilo.
--El sector era lo de menos. Teníamos ideas, teníamos contactos, teníamos las armas. Sólo nos faltaba un nombre legal para poder anunciarnos y un número de identificación fiscal con el que facturar. Ya estaba bien de tanta mediocridad y sin sentido. Hasta el puto Bill Gates tenía más pasta que yo.
--Nuestra vida debía volverse mejor.
--Empezaríamos por renegociar el precio/unidad de la munición.
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